martes, 24 de agosto de 2010

El rencor.

Existe un rencor permanente hacia la empresa. Hacia los empresarios en general. Hacia la gente que gana dinero. Da igual que lo hagan construyendo casas para unas monjas pobres. El problema es que ganan o tienen dinero.

En otros países hay admiración hacia las personas que han fundado empresas, han crecido con ellas, y ahora son empresarios solventes y profesionales. Se les reconoce el esfuerzo, su aportación a la sociedad en forma de puestos de trabajo, y a menudo son un modelo a seguir para los demás.

Aquí no. Aquí gusta que la gente se arruine. Que los empresarios pierdan dinero a espuertas. Que no puedan pagar y deban hipotecarse. Porque así finalmente tienen lo que se merecen por haber intentado ganar dinero, esa actividad tan reprobable que casi debería estar prohibida. Además, todos aquellos que nunca han visto de cerca una cuenta de explotación están seguros de que todos los empresarios son ricos. Porque si tienes empresa, tienes dinero. Cuando vas al registro mercantil para darte de alta te dicen "mire, aquí tiene su CIF, y aquí un millón de euros para sus gastillos".

Otro mito vergonzoso es el que dice que los salarios no tienen absolutamente ninguna relación con las ventas. Da igual si la empresa vende sus productos o no. Si hay financiación o no. Si los ingresos se mantienen o han desaparecido con la crisis. La cuestión es que a final de mes hay que cobrar la nómina. Ningún empleado se cree que no hay dinero para nóminas, aunque tenga el documento del concurso de acreedores delante de sus narices. A lo mejor el empresario todavía no lo sabe, pero debe haber una cuenta para las nóminas en la que siempre haya dinero (cómo se explica si no que algunos directivos cobren salarios de escándalo), y otra direfente a la que van los ingresos, que no importa si está en números rojos o muy rojos.

Cada uno calcula fácilmente los ingresos y gastos de cualquier negocio, especialmente si estamos pagando por algun producto o servicio. Desde la cafetería de la esquina en la que se comenta que si venden el café a un euro ganan 99 céntimos, pasando por el hotel que tiene casi los mismos gastos si estamos alojados o no, hasta el restaurante que vende sus platos por diez veces más de lo que cuesta su contenido en el supermercado. Los salarios del personal, los alquileres, equipos, suministros, impuestos y otros gastos habituales han desaparecido de la mente del que hace sus cálculos para confirmar que la cafetería, el hotel y el restaurante son mala gente porque quieren ganar dinero a costa de sus clientes.

Y estos dos puntos de vista nunca se van a encontrar. El empresario nunca compartirá sus éxitos y ganancias con nadie que no esté dispuesto a asumir los mismos riesgos que él, y esto evidentemente incluye a sus empleados que desean estabilidad. La estabilidad es una opción muy respetable, pero del todo incompatible con la indignación que provoca el hecho de que cuando las cosas van bien, el que puede vivir un poco mejor es aquel que ha asumido riesgos.

2 comentarios:

  1. Es triste pero es asi en España. ¿Porque no se fomenta el ser emprendedor desde la escuela? Seria una forma de mejorar las cosas para el futuro. Claro esta que tambien hay que dar valor al esfuerzo, constancia y sacrificio. Sin esto, no hay emprendedor. Cambiar la sociedad es dificil, cambiar costumbres mas. Pero dar apoyo al que ha fallado sin considerarlo un fracaso, alentar la honradez y las cosas bien hechas tambien. Os animo a todos a pedir cambios en el sistema educativo, pedir mejores valores.

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  2. Difícil en un país en el que un tercio de los estudiantes quieren ser funcionarios...

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